De amores y algo más

Textos cortos.

Domingo-parte II — octubre 31, 2019

Domingo-parte II

Los domingos me entristecen de una manera única.
La verdad, no le deseo este mal a nadie
El vacío me llega hasta el centro del alma
Y la frase cliché esa de “perderte para poder encontrarte” me da por el medio de la existencia.

Los domingos son así, grises aunque brille el sol.
Tristes aunque esté sonriendo.
Muy largos, eternos diría yo.
Llenos de un vaivén de gente repleta de planes .
Llenos de pensamientos de cambio y con muchas mentes estancadas.

Los domingos no se avanza.
Los domingos se duerme mucho y te levantas cansado.
Los domingos no son…
No cuentan como un día de la semana.
Cuentan como una prueba de supervivencia.

Basta de domingos.
Basta de filosofía barata.

Tregua — septiembre 14, 2019

Tregua

Hay días más difíciles de batallar que otros.

Hoy es uno de esos donde hasta la guerra me parece más fácil, que llegar al anochecer en una pieza.

En algún momento tuvimos la mala idea de sobrellevar esas noches juntos.

Pero hoy, con un acuerdo de paz de por medio, hemos decidido enfrentar estas batallas individualmente.

A veces me encuentro pidiéndole al cielo que el combate que sigue no tenga tu frente de batalla, o al menos no lleve tú nombre… porque sólo nosotros sabemos que ESE día voy a caer.

Quizá porque conoces todas mis armas.
Quizá porque sabes cuál es mi punto debil…y posiblemente, baste con un flechazo para que ganes.

Pero también es verdad que le pido al mismo cielo que me ayude a trabajar en una tregua para poder pelear juntos.

Y creo que hasta él se ha dado cuenta de que si me acerco a tu campo de batalla voy a quedar expuesta.
Y aunque eleve mi pañuelo blanco y lo agite con mucha fuerza, en el momento en que ponga un pie sobre el voy a perder la guerra.

Por ahora, me conformo con que hay días que pueden ser más difíciles que otros.
En los que tengo que salir a pelear .
Y ganarlos, uno a la vez.

Hablar de amor — septiembre 9, 2019

Hablar de amor

No quiero hablar de amor.
Al menos todavía no.
Y no sé si sea porque todavía no me animo a volver a sentir.
O si es porque ese sentimiento sigue ligado a tú nombre.

Mientras no lo sepa…
No.
No me gusta hablar de amor.

Tampoco me gusta andar sola por la calle.
Todavía no me acostumbro.
Todavía no quiero sentir el frío de los dos lados del cuerpo.
Y además sigo pensando que hacer con la mano que me sobra cuando no tengo bolsillos.

Menos quiero cruzarme con situaciones que me hagan pensar en vos.
O con personas que lleven tatuada tú cara en su cara.

En verdad, no quiero ver NADA que tenga que ver con vos.

Pero da igual, si TODO me hace pensar en vos.
Y voy inventando charlas en las que se me escape tú nombre para que todo a mí alrededor se entere que te extraño.

Y si, me da miedo extrañarte…pero más miedo me da que en mí vida no esté tu vida.
Y aunque envicie mí entorno de cosas que tengan que ver con vos,
cuando cae el final del día o los domingos en la siesta me golpea la realidad y me muestra que no estás.

Que haga lo que haga…ya no estás.
Ni vos.
Ni tú amor. Y aveces incluso, tampoco el mío.
Por eso es que no me gusta hablar de amor.
Y además no quiero.

A  nada de ser nada. — julio 15, 2019

A  nada de ser nada.

Nunca pensaste que iba ser tan difícil decir adiós.
Con tus errores.

Con los míos.
Con mis venganzas.
Con tus mentiras.
Con lo peor de mi, abrazada a lo peor de vos.

Nunca dijimos para siempre.O le pusimos algún tiempo límite.
Nunca nos detuvimos y tampoco creíamos en infinitos.
Y mucho menos creímos en lo que teníamos.

Pero ahí estábamos, más desarmados que siempre.
Aferrados a esta nada que nos prometiamos constantemente.
A esta nada que era mejor que solos.

A esta nada de estar acostumbrados a nosotros.

A nada de ser nada.

Restos de amor — mayo 29, 2019

Restos de amor

A veces necesito esos detalles de siempre.
Qué me hacen ser quién soy.
Qué me hacen volver a mí.

A veces quiero verte.
Pero sin sabor al pasado.
Ya sabes, con un poco más de sal y menos despedidas.

A veces me olvido de todo y te vuelvo a llamar.
Cómo si fuera hace tres años.
Cómo si supiera perdonar, o al menos olvidar.

A veces revisó tus mensajes.
Y si, ya sé que no va a llegar nada nuevo.
Pero sé de memoria las palabras clave que tengo que buscar para leer un fragmento de felicidad pasada.
De esos restos de amor de hace tres años.

Sola. — mayo 28, 2019

Sola.

Nadie sabe las heridas que estás sanando.
Las batallas pérdidas.
Las traiciones que te atraviesan la piel.
Las mentiras que creiste.

Nadie sabe lo que estás perdiendo día a día.
Lo que te pasó.
Lo que te hicieron.

Y aún así si lo supieran
Te creerían?
Te ayudarían?
O solo te van a juzgar una vez más…

Te dicen: dale que sos fuerte.
Que con tu carácter quien se va a animar a algo.

Te digo que nadie sabe mi historia
Ni ve mis heridas

Te digo que me dejes batallar sola, que ya voy a sanar mis heridas.

Olvidarte. — abril 26, 2018

Olvidarte.

Le digo a tú nombre que no baile todo el día en mi mente y me haga hablarte.
Le digo a mi mente que basta de pensarte que me dan ganas de verte.
Le digo a todo lo que soy que deje está obsesión de tu persona.

Le miento a mi ser con tus llamadas a las 6 de la mañana, con ese final tan obvio de terminar acostados pensando cuál de los dos va a ser el que llame el próximo sábado al otro.

Le miento cuando subo cosas con la intención de que las veas y pises el palito un día de semana con esa llamada obvia.

Le miento con falsos mensajes para ver si podemos charlar como antes.

Le digo a mi mente que deje de pensarte, que me hace llamarte, que me hace verte y no me ayuda a olvidarte.

Domingo — abril 9, 2018

Domingo

De alguna manera el domingo me pesa.
Ya no sé si es porque mañana es lunes y la rutina me come la vida .
O si es porque era el único día que teníamos juntos.
Pero la verdad debe ser porque el último domingo que nos vimos me dejaste muy en claro que nuestras vidas tenían que seguir caminos separados.
Como sea, el domingo me pesa. Tiene un sabor amargo, así como los días nublados, muy parecido a ese último abrazo, lleno de recuerdos, lleno de engaños, repleto de culpa pero con mucho sabor a nada. Creo que eso fue lo peor.
Y así estoy los domingos, tan segada por tu recuerdo que no puedo ver mucho más que eso. Y todo lo que haga, aunque sea comer, me hace acordar a vos.
A vos con tus muecas, a vos mordiendote el labio cuando te arreglas el pelo. A vos sentandote, comiendo, hablando,parpadeando, durmiendo o despertando…pero a vos.
Y aunque trate de desprenderme de tu recuerdo siento que cada vez está más atado. Como si fuera parte de mi. Pero sé que es parte de mi tristeza. Y esa tristeza SI que se hizo parte de mi.
A veces, no sé si sea por culpa de esta tristeza o de extrañarte, ininterrumpidamente hace 287 días, para ser exacta. Pero debo admitir que cada 36 horas suelo cerrar los ojos para atormentarme un poco más con vos. Con lo que me quedo de vos. Con ese recuerdo de ver cuando te acomodabas el pelo y te mordias el labio inferior.

Ser fuerte. — marzo 23, 2018

Ser fuerte.

Que fuerte es la sensación de desprenderse de algunas personas… es como sacarse de encima la esencia de su ser.
Borrar recuerdos, seguir adelante, desterrar el aroma de su perfume…volver a sonreír sola.
Qué fuerte es mirarse al espejo y no poder borrar las marcas del recorrido de sus caricias.
No poder olvidarse del sabor de sus besos, la forma en que besa, cuánto duraba cada beso.
Que valiente hay que ser, para no caer en la tentación de un poco de atención, un sábado a las 5 de la mañana. Y que resistencia, hay que tener para aguantar el peso tú mirada, aunque ya no es la de siempre:
Ya no tiene amor.
Ya no tiene brillo.
Ya no tiene nada.
Que fuerte hay que ser, para sacudirse la tristeza, terminar de estrujar hasta las últimas lágrimas …y por último entender que al final del duelo vamos a ser lo que siempre fuimos y nunca dejamos de ser.

Porqué. — marzo 17, 2018

Porqué.

Porque le dijiste te quiero a una persona que jugó con vos.
Porque hiciste el amor mientras sólo eras una más.
Porque acomodaste tus tiempos para ver a alguien que te daba solo sobras.
Porque no supiste como borrar mensajes viejos. Esos llenos de él. Llenos de su magia. Llenos de ese amor que te vendía. Mejor dicho, que él inventaba, porque para vos era real.
Tan real como re-leer mil veces ese “te extraño”.
Tan real que no podés eliminarlo. Y volvés a leerlo. Lo lees mil veces más…lo haces hasta que duela verlo.
Porque para vos leer esas palabras es como el aire de todos los días. Que hay después de tus mensajes? Después de un beso tuyo? Después de esto…
Esto que nunca existió. Tú mejor invento. Lo que yo llamé amor, y vos solo lo veías como un juego.
Y que a veces, cuando tenía un mínimo parecido al amor, era como desaparecer de a poco en vos, en todas tus reglas, en lo que decías…porque esa era la ley.

Por todas estas razones, las que me hicieron dejarme atrás y no saber hasta qué límite soy o somos.

Por esas
Hoy te dejo.
Te dejo, pero no por irme.

Te dejo para encontrar-me.